Cómo ver la lluvia de estrellas Perseidas

La luna nueva reinante durante la noche del 12 al 13 de agosto facilitará la observación de los astros



La lluvia de las Perseidas, también conocida como las 'Lágrimas de San Lorenzo', por la coincidencia con la festividad del santo, ofrece un espectáculo inigualable cada verano en el cielo. La causan los restos del cometa Swift-Tuttle, cuya órbita atraviesa la Tierra todos los años a mediados del mes de agosto. Si quieres información más detallada, acude a www.somyce.org, la Sociedad de Observadores de Meteoros y Cometas de España.




 

Paso a paso Paso a paso

  1. Paso 1 Antecedentes.
    Las Perseidas han sido una de las lluvias de meteoros más emocionantes durante los años 90, con picos de hasta 400 meteoros por hora en 1991 y 1992. Las tasas de esta actividad disminuyeron a 100-120 hacia finales de los 90, y a partir del año 2000 se han mantenido estas últimas cifras.
  2. Paso 2 Situación del cometa.
    El período orbital del cometa es de unos 130 años, por lo que actualmente se encuentra dirigiéndose de regreso hacia el sistema solar exterior. La teoría predice que tales tasas deben disminuir en la medida que aumenta la distancia del cometa a la Tierra.
  3. Paso 3 Previsión para 2010.
    "Las perseidas estan activas desde el 24 de julio hasta el 16 de agosto, que es cuando la Tierra pasa por la órbita del cometa Swift-Tuttle", afirma José Carlos Millán López, de la Sociedad de Observadores de Meteoros y Cometas de España, "aunque los picos de máxima actividad y visibilidad están previstos para la noche del 12 al 13 de agosto, empezando a las 12 de la noche y continuando hasta las 8 de la mañana". La luna nueva reinante durante esa noche posibilitará una observación óptima de las perseidas, ya que hasta las de luz más débil se verán.
  4. Paso 4 La observación de la lluvia.
    Las perseidas vendrán desde la constelación de Perseo -de ahí el nombre que reciben-, que se configura como el radiante de esta lluvia de meteoritos, término científico que hace referencia al punto del cielo del que provienen los astros en una lluvia de estas características. Millán López explica que este punto va cambiando a lo largo de la noche a medida que la Tierra va girando sobre su propio eje, por lo que lo mejor que puedes hacer es colocarte mirando hacia el sur, en dirección a Perseo, y a medida que avance la noche ir mirando hacia arriba, hacia la vertical que marca la línea perpendicular a la superficie de la Tierra. De esta manera podrás ver el mayor número posible de estrellas fugaces.
    Consulta el practicograma 'Cómo prepararse para poder ver la lluvia de estrellas Perseidas' para estar bien preparado durante la noche del 12 de agosto.
  5. Paso 5 La lluvia de estrellas no se podrá ver desde el hemisferio sur.
    La lluvia de perseidas sólo se podrá ver desde el hemisferio norte, ya que la constelación de Perseo, radiante de los meteoritos que se verán, se ubica en esta mitad del cielo.
  6. Paso 6 Aléjate de los centros urbanos.
    El mayor enemigo de una lluvia de estrellas es la luz artificial que emana de los grandes centros urbanos, hasta tal punto que una misma estrella fugaz puede verse desde el campo y no desde la ciudad. Por ello, si quieres disfrutar de un cielo plagado de cometas, lo mejor que puedes hacer es alejarte lo máximo posible de tu urbe.
  7. Paso 7 ¿Quieres más información?
    Si quieres saber más sobre la lluvia de Perseidas y sobre las estrellas visita la página web de la web de la Asociación Española de Observadores de Meteoros y Cometas o consulta nuestros practicogramas 'Cómo prepararse para poder ver la lluvia de estrellas perseidas', 'Cómo se desarrolla la lluvia de estrellas Perseidas' y 'Cómo guiarse por las estrellas'.

Fuente | Practicopedia

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Clasificación Automática de Galaxias

Un equipo de científicos del Colegio Universitario de Londres (University College) y de la Universidad de Cambridge ha desarrollado códigos de aprendizaje automático, modelados a partir de ciertas características del cerebro humano, que pueden ser utilizados en ordenadores para clasificar las galaxias con precisión y eficiencia notables.

Cabe destacar que el nuevo método es tan fiable que coincide con las clasificaciones humanas en más del 90 por ciento de las veces.






Hay miles de millones de galaxias conocidas en el universo. La mayoría de ellas contiene entre diez millones y un billón de estrellas. Las galaxias presentan una amplia gama de formas; las hay desde elípticas y espirales hasta las que poseen estructuras mucho más irregulares. Gracias a varios proyectos de observación a gran escala, se está consiguiendo fotografiar y cartografiar una gran cantidad de galaxias.

Como parte del proceso de usar estos datos para comprender mejor el origen y la evolución de las galaxias, el primer paso consiste en clasificar por sus tipos a las galaxias escudriñadas en estas grandes batidas observacionales. Los 250.000 miembros del público que participan en el proyecto Galaxy Zoo han clasificado manualmente 60 millones galaxias.

Ahora, un equipo de astrónomos ha utilizado las clasificaciones del Galaxy Zoo para entrenar a un algoritmo informático, concretamente de la clase descrita como red neuronal artificial, con el fin de capacitarlo para reconocer los diferentes tipos de galaxias.

La red neuronal artificial está diseñada para simular una red neuronal biológica, como las que poseen los seres vivos superiores. Trabaja con complejas relaciones entre los datos de entrada, tales como las formas, tamaños y colores de los objetos astrofísicos, y los datos de salida, como por ejemplo el tipo de galaxia, imitando así el análisis llevado a cabo por el cerebro humano. Este método ha logrado reproducir más del 90 por ciento de las clasificaciones de las galaxias hechas por humanos.

La investigadora Manda Banerji del Instituto de Astronomía de la Universidad de Cambridge ha dirigido la investigación.

Información adicional en:


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La Paradoja de Fermi, cambios de fase y colonización intergaláctica

Un nuevo modelo demuestra cómo la expansión de civilizaciones ET pueden pasar por cambios de fase, proporcionando una visión más profunda sobre la Paradoja de Fermi.

En 1950, el físico italiano Enrico Fermi formuló la pregunta que ahora lleva su nombre. Si hay civilizaciones inteligentes por todas partes en el universo con tecnologías que sobrepasan a la nuestra, ¿por qué no tenemos señales de ellos?


Desde entonces, la conocida como Paradoja de Fermi ha desconcertado a astrónomos y escritores de ciencia-ficción por igual. Y aunque no hay pocas formas de aproximarse al problema, nadie ha aparecido con una explicación convincente.


Ahora hay otra visión sobre el problema gracias a la aproximación de Igor Bezsudnov y Andrey Snarskii de la Universidad Nacional Técnica de Ucrania.

Su idea es imaginar que las civilizaciones se forman a un cierto ritmo, crecen hasta llenar un cierto volumen de espacio y colapsan y mueren. Incluso van más allá sugiriendo que las civilizaciones tienen un tiempo de vida característico, el cual limita cómo de grandes pueden llegar a ser.

En ciertas circunstancias, no obstante, cuando las civilizaciones están más cerca entre sí en el espacio y el tiempo, pueden entrar en contacto y entonces surge una fertilización cruzada de ideas y culturas que les permite a ambos florecer de forma que se incrementa su tiempo de vida combinado.

Bezsudnov y Snarskii señalan que este proceso de expansión en el espacio puede ser fácilmente modelado usando un autómata celular. Y han proseguido creado su propio universo usando un autómata celular de 10 000 x 10 000 ejecutando 320 000 pasos.

Los parámetros que gobiernan la evolución de este universo son simples: la probabilidad formación de una civilización, el tiempo de vida usual de tal civilización y el tiempo extra que logran cuando se encuentran.

El resultado da una nueva visión sobre la Paradoja de Fermi. Bezsudnov y Snarskii dicen que para ciertos valores de estos parámetros, el universo sufre un cambio de fase de uno en el que las civilizaciones tienden a no encontrarse y extenderse a uno en el que todo el universo tiende a civilizarse cuando se encuentran distintos grupos y se extienden.

Bezsudnov y Snarskii incluso derivan una desigualdad que debe satisfacer un universo para ser civilizado. Ésta, dicen, es análoga a la famosa Ecuación de Drake que intenta cuantificar el número de civilizaciones contactables en el universo actual.

La cuestión, por supuesto, es en qué tipo de universo vivimos: ¿los parámetros son los adecuados para la evolución de una civilización cósmica o estamos condenados a esta solos para siempre?

Bezsudnov y Snarskii dicen que sólo hay una forma de descubrirlo: esperar y ver.

Para más información sobre la Paradoja de Fermi, visitar el blog Física en la Ciencia Ficción, del Profesor Sergio L. Palacios, donde está desarrollando una serie de artículos con 50 posibles soluciones.

Fuente | Ciencia Kanija

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Impacto cometario en Neptuno hace 200 años

Las medidas realizadas por el observatorio espacial Herschel apuntan a una colisión entre hace unos dos siglos.

Un cometa puede haber impactado en el planeta Neptuno hace dos siglos. Esto se ve en la distribución de monóxido de carbono de la atmósfera en el gigante gaseoso que los investigadores – entre ellos el observatorio francés LESIA en París, del Instituto Max Planck para Investigación del Sistema Solar en Katlenburg-Lindau (Alemania) y del Instituto Max Planck para Física Extraterrestre en Garching (Alemania) – han estudiado ahora. Los científicos analizaron datos tomados por el satélite de investigación Herschel, que ha estado orbitando el Sol a una distancia aproximada de 1,5 millones de kilómetros desde mayo de 2009. (Astronomy & Astrophysics, publicado on-line el 16 de julio de 2010).




Cuando el cometa Shoemaker-Levy 9 impactó en Júpiter hace 16 años, los científicos de todo el mundo estaban preparados: instrumentos a bordo de las sondas espaciales Voyager 2, Galileo y Ulysses documentaron cada detalle de este raro incidente. Hoy, estos datos ayudan a los científicos a detectar impactos cometarios que sucedieron hace muchos, muchos años. Las “polvorientas bolas de nieve” dejan trazas en la atmósfera de los gigantes gaseosos: agua, dióxido de carbono, monóxido de carbono, ácido cianhídrico y sulfuro de carbono. Estas moléculas pueden detectarse en la radiación de los planetas que se irradia al espacio.

En febrero de 2010 científicos del Instituto Max Planck para Investigación en el Sistema Solar descubrieron sólidas evidencias de un impacto cometario en Saturno hace 230 años (ver Astronomy and Astrophysics, Volume 510, febrero 2010). Ahora se han realizado nuevas medidas con el instrumento PACS a bordo del observatorio espacial Herschel que indican que Neptuno pasó por un evento similar. Por primera vez, PACS permite a los investigadores analizar la radiación infrarroja de onda larga de Neptuno.

La atmósfera del planeta más externo de nuestro Sistema Solar consta principalmente de hidrógeno y helio con trazas de agua, dióxido de carbono y monóxido de carbono. Ahora, los científicos detectaron una inusual distribución de monóxido de carbono: En la capa superior de la atmósfera, la conocida como estratosfera, encontraron una concentración mayor que en la capa inferior, la troposfera. “La mayor concentración de monóxido de carbono en la estratosfera sólo puede explicarse mediante un origen externo”, dice el científico del MPS Paul Hartogh, investigador principal del programa científico de Herschel “El agua y la química relacionada en el Sistema Solar”. “Normalmente las concentraciones de monóxido de carbono en la troposfera y la estratosfera deberían ser las mismas o disminuir con el incremento de altura”, añade.

La única explicación para estos resultados es un impacto cometario. Tales fuerzas de colisión destrozaron el cometa mientras que el monóxido de carbono atrapado en el hielo del cometa se libera con los años y se distribuye por toda la estratosfera. “A partir de la distribución de monóxido de carbono podemos derivar el momento aproximado en el que tuvo lugar el impacto”, explica Thibault Cavalié del MPS. La anterior suposición de que un cometa impactó con Neptuno hace 200 años podría confirmarse de esta forma. Una teoría diferente, de acuerdo a la cual un flujo constante de diminutas partículas de polvo espacial introducen monóxido de carbono en la atmósfera de Neptuno, sin embargo, no concuerda con las medidas.

En la estratosfera de Neptuno los científicos también encontraron una mayor concentración de lo esperado de metano. En Neptuno, el metano desempeña el mismo papel que el vapor de agua en la Tierra: la temperatura de la conocida como tropopausa – una barrera de aire más frío que separa la troposfera y la estratosfera – determina qué cantidad de vapor de agua puede llegar a la estratosfera. Si esta barrera es un poco más cálida, puede pasar más gas. Pero aunque en la Tierra la temperatura de la tropopausa nunca cae por debajo de los menos 80 grados Celsius, en Neptuno la temperatura media de la tropopausa es de menos 219 grados.

Por tanto, el hueco en la barrera de la tropopausa parece ser el responsable de la elevada concentración de metano en Neptuno. Con menos 213 grados Celsius, en el polo sur de Neptuno esta capa de aire es seis grados más cálida que en cualquier otro punto, permitiendo que el pase pase con más facilidad de la troposfera a la estratosfera. El metano, el cual los científicos creen que se origina en el propio planeta, pueden por tanto extenderse por toda la estratosfera.

El instrumento PACS fue desarrollado en el Instituto Max Planck para Física Extraterrestre. Analiza la radiación infrarroja de onda larga, también conocida como radiación de calor, que emiten los cuerpos fríos en el espacio, como Neptuno. Además, el satélite de investigación Herschel porta el mayor telescopio jamás construido que se ha manejado en el espacio.

Fuente | Ciencia Kanija


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Enorme Nube Cósmica de Gas y Polvo en el Preámbulo de una Formación de Estrellas MasivasUsando un radiotelescopio de la CSIRO, un equipo internacional

Usando un radiotelescopio de la CSIRO, un equipo internacional de investigadores ha captado una enorme nube de gas y polvo cósmicos en pleno proceso de desplomarse sobre sí misma, un descubrimiento que podría ayudar a resolver uno de los enigmas clásicos de la astronomía: ¿Cómo se forman las estrellas masivas?





Los astrónomos tienen una idea bastante clara de cómo se forman las estrellas como nuestro Sol a partir de nubes de gas y polvo, pero no de cómo lo hacen las estrellas más pesadas, las que tienen una masa de diez o más veces la del Sol, a pesar de los muchos años de investigaciones que le han dedicado al tema. Por eso, los astrónomos siguen debatiendo sobre los procesos físicos que podrían llevar a la formación de estas grandes estrellas, tal como señala Peter Barnes, de la Universidad de Florida.

Las estrellas masivas son raras. Representan sólo un pequeño porcentaje del total de las estrellas, y sólo se forman en cantidades significativas con la condensación de alguna nube muy masiva, un proceso que desemboca en la creación de cientos de estrellas de diferentes masas. Las nubes de gas pequeñas no parecen ser proclives a generar estrellas grandes.

En consecuencia, las regiones cósmicas donde las estrellas masivas parecen estar formándose también son raras. La mayoría de ellas está a más de 1.000 años-luz de distancia, lo que las hace difíciles de observar.

Usando el radiotelescopio Mopra de la CSIRO, con un plato de 22 metros, cerca de Coonabarabran, en Nueva Gales del Sur, el equipo de investigación, incluyendo a Stuart Ryder del Observatorio Anglo-Australiano y a Kate Brooks de la CSIRO, descubrió una nube masiva conteniendo mayormente gas hidrógeno y polvo, y que mide tres o más años-luz de lado a lado. La nube se está contrayendo con rapidez, y probablemente formará un enorme cúmulo de estrellas.

El descubrimiento fue hecho durante una inspección de más de 200 nubes de gas.

Con nubes de este tipo, es posible comprobar con gran detalle la validez de las teorías sobre la formación de cúmulos de estrellas masivas.

La nube de gas, denominada BYF73, está a unos 8.000 años-luz.

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Violentas colisiones galácticas alimentan a mega-agujeros negros

Entre las cosas más luminosas en el Universo están los núcleos galácticos activos (AGN): agujeros negros gigantescos que pueden emitir tanta energía como 10 mil millones de soles. Por qué estos objetos son mucho más brillantes que los agujeros negros supermasivos comunes ha dejado muy desconcertados a los investigadores. Ahora, los astrónomos han confirmado lo que los teóricos consideran la explicación más probable: que la tremenda energía de los AGN deriva de la fusión de dos galaxias. “Creemos que tenemos la “pistola humeante” que la fusión de los AGN ha disparado”, dice el miembro del equipo y estudiante graduado Michael Koss, de la Universidad de Maryland, College Park.





La mayoría de las galaxias en el Universo giran en torno a agujeros negros centrales, que se alimentan vorazmente de gas y polvo galáctico y emiten radiación. Pero alrededor del 1% de esos agujeros negros brillan varios órdenes de magnitud más intensamente de lo que lo hace el resto. En los últimos años, el observatorio en órbita de rayos X SWIFT ha encontrado docenas de estos agujeros negros extraordinariamente brillantes (o AGN) en galaxias cercanas, mediante la detección de los rayos X de alta energía que emiten.

Koss y sus colegas utilizaron un telescopio óptico terrestre para dar seguimiento a 260 AGNs identificados por el SWIFT. Se observó que un número sorprendentemente alto de ellos (hasta un 25%) se encontraban dentro de parejas de galaxias en proceso de fusión. “Vimos fuertes signos de alteración en estas parejas, lo que indica que la fusión se estaba produciendo”, dice Koss, quien agregó que las galaxias individuales en estas parejas aparecen muy distorsionadas como si la colisión las rompiera en pedazos. “Puede que el 60% de estas galaxias se fusionen por completo en los próximos mil millones de años”.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que la fusión violenta de dos galaxias en espiral y sus agujeros negros creando un agujero negro supermasivo puede ser lo que le de la energía al AGN. El proceso podría llevar grandes cantidades de gas y polvo hacia el agujero negro, provocando la expulsión de una intensa energía desde el objeto, dice Neil Gehrels, físico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, y miembro del equipo de investigación.

Los resultados, anunciados en una conferencia de prensa el 26 de mayo, se publicarán en la edición del 20 de junio de The Astrophysical Journal.

“Es un gran resultado” que permite a los investigadores “descubrir el truco de cómo se activan los AGNs”, dice Karl Gebhardt, un astrónomo de la Universidad de Texas en Austin, que no participó en el estudio. “La muestra es bastante concluyente que AGNs y fusiones están relacionados.” Sin embargo, dice, los investigadores todavía necesitan hacer estudios más detallados para comprender “si el gas llega al centro impulsado por una fusión real” o “simplemente por dos galaxias pasando una junto a la otra”.


Fuente | Ciencia Kanija


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Descubierto un sistema estelar binario con eclipses únicos

Astrofísicos de la UC Santa Barbara son los primeros científicos en identificar dos estrellas enanas blancas en un sistema binario eclipsante, permitiendo la primera medida directa del radio de una rara enana blanca compuesta de helio puro. Los resultados se publican en la revista Astrophysical Journal Letters. Estas observaciones son las primeras en confirmar una teoría sobre un cierto tipo de estrella enana blanca.




La historia empieza con las observaciones de Justin Steinfadt, estudiante graduado de física en la UCSB que ha estado monitorizando estrellas enanas blancas como parte de su tesis doctoral junto a Lars Bildsten, profesor y miembro permanente del Instituto Kavli de Física Teórica (KITP) de la UCSB, y Steve Howell, astrónomo del Observatorio Nacional de Astronomía Óptica (NOAO) en Tucson, Arizona.


Descubrieron breves eclipses durante las observaciones de la estrella NLTT 11748 con el Telescopio Faulkes Norte del Telescopio Global del Observatorio Las Cumbres (LCOGT), una institución afiliada a la UCSB. NLTT 11748 es una de las pocas enanas blancas de muy baja masa y núcleo de helio que están bajo cuidadoso estudio por sus variaciones de brillo. Rápidas instantáneas de la estrella – aproximadamente una exposición cada minuto – encontraron algunas imágenes consecutivas donde la estrella era ligeramente más tenue. Steinfadt rápidamente se dio cuenta de la importancia de este inesperado descubrimiento. “Hemos estado mirando muchas estrellas, ¡pero sigo pensando que tuvimos suerte!”, comenta.

Avi Shporer, becario de posdoctorado en la UCSB y LCOGT, ayudó con las observaciones y rápidamente prestó su experiencia al descubrimiento. “Sabíamos que era algo inusual, especialmente cuando confirmamos estas caídas la siguiente noche”, dice Shporer. Los científicos observaron eclipses de tres minutos de la estrella binarias dos veces durante la órbita de 5,6 horas.

La emoción por el descubrimiento y la necesidad de confirmación llevaron rápidamente al uso del Telescopio Keck de 10 metros situado en Mauna Kea, Hawai, sólo cinco semanas después de la primera observación. El equipo también contó con David Kaplan, Miembro de Hubble y becario de posdoctorado en KITP. Bildsten y Kaplan lograron su uso del telescopio Keck intercambiando tiempo que habían reservado para otro proyecto con Geoff Marcy de la UC Berkeley.

Durante esa noche, los científicos fueron capaces de medir el cambiante desplazamiento Doppler de la estrella NLTT 11748 cuando orbitaba a su tenue pero más masiva enana blanca compañera. “Fue asombroso ser testigos del cambio de velocidad en la estrella en apenas unos minutos”, dice Kaplan, que estuvo presente en el telescopio Keck durante las observaciones.

Estas observaciones llevaron a la confirmación de una importante teoría sobre las enanas blancas. Las estrellas terminan sus vidas de muchas formas. “La formación de tal sistema binario que contiene una enana blanca de helio y masa baja tiene que ser el resultado de interacciones y pérdida de masa entre las dos estrellas originales”, dice Howell. Las enanas blancas son remanentes muy densos de estrellas como el Sol, con dimensiones comparables a las de la Tierra. Una estrella se convierte en enana blanca cuando ha agotado su combustible nuclear y todo lo que queda es el denso núcleo interior, normalmente hecho de carbono y oxígeno.

Una de las estrellas en la binaria recientemente descubierta es una enana blanca relativamente rara de núcleo de helio con una masa de sólo de un 10 a un 20 por ciento la del Sol. La existencia de estas estrellas especiales se ha sabido desde hace más de 20 años. El trabajo teórico predijo que estas estrellas son más calientes y grandes que las enanas blancas comunes. Hasta ahora su tamaño nunca había sido medido. Las observaciones de la estrella NLTT 11748 por este grupo de investigación ha arrojado las primeras medidas directas del radio de una inusual enana blanca que confirma la teoría.

La otra estrella en la binaria también es una enana blanca, aunque una algo más común, compuesta mayormente de carbono y oxígeno con aproximadamente el 70 por ciento de la masa del Sol. Esta estrella es más masiva y también menor que la otra enana blanca. La luz que emite es 30 veces más tenue que la de su compañera en la binaria.

Bildsten da crédito a las colaboraciones científicas del UCSB por el éxito de este trabajo, señalando que el equipo original fue expandido para incluir al KITP, el Departamento de Física y el LCOGT para dar una rápida respuesta al nuevo descubrimiento.

“Una posibilidad particularmente intrigante a evaluar es qué sucederá en 6000-10 000 millones de años”, dice Bildsten. “Esta binaria está emitiendo ondas gravitatorias a un ritmo que forzará a las dos enanas blancas a entrar en contacto. Lo que suceda entonces nadie puede imaginarlo”.


Fuente | Ciencia Kanija


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