La luz de una estrella se convierte en el objeto astronómico más lejano observado en la Tierra

La luz de una estrella que explotó hace 13.000 millones de años ha alcanzado la Tierra y se convierte así en el objeto astronómico más lejano nunca observado antes, según publica hoy la revista Nature.

Las características de esta explosión, en realidad un estallido de rayos-X, muestra que las estrellas "masivas" (aquellas que tienen un tamaño superior a ocho masas solares, unas 2.600.000 veces la masa de la Tierra) se formaron hace "solamente" 630 millones de años después del Big Bang.


La luz de una estrella que explotó hace 13.000 millones de años se convirtió en el objeto astronómico más lejano observado desde la Tierra. En la foto, el nuevo telescopio público del Museo Aire y Espacio de Washington. EFE/Archivo



Dos equipos de astrónomos -liderados por el profesor Nial Tanvir, de la Universidad de Leicester, y Rubén Salvaterra, de la Universidad Milano-Bicocca- son los autores de este estudio, en el que analizaron el "corrimiento hacia el rojo" de la estrella y lo situaron en 8,2.

Esta técnica sirve para medir la longitud de onda de la luz y otras radiaciones electromagnéticas y, a través de ella, los investigadores concluyeron que la explosión tuvo lugar cuando el universo tenía menos del 5 por ciento de su edad actual.

El anterior récord lo tenía una galaxia con un "corrimiento hacia el rojo" de 6,96, por lo que era 150 millones de años más joven que la descubierta ahora.

La edad del objeto detectado recientemente abre una ventana a una era cosmológica que no era accesible a la observación, que, según se cree, terminó hace unos 800 ó 900 millones de años después del Big Bang, cuando la luz procedente de las estrellas y galaxias reionizó el gas que impregnaba el universo anteriormente.

Cuantas más explosiones de rayos gamma de aquellos años se detecten, más probabilidades habrá de identificar el progreso de esta reionización, defienden en Nature los autores del estudio.

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El gas más caliente del universo


Científicos espaciales han descubierto el lugar más caliente conocido en el universo con temperaturas que llegan hasta unos asombrosos 300 millones de grados C.

Una nube de gas abrasador está rodeando a un enjambre de galaxias agrupadas entre sí a 5000 millones de años luz de distancia en la constelación de Virgo.

El punto caliente cósmico fue detectado por un telescopio de rayos-X a bordo del satélite japonés Suzaku. El cúmulo de galaxias, conocido como RXJ1347, tiene 5 millones de años luz de anchura.

Los científicos combinaron sus resultados con imágenes en rayos-X tomadas por el telescopio espacial Chandra para revelar que el gas que rompió el récord está contenido en un área de 450 000 años luz de anchura que brilla como un punto de luz.


Una imagen del cúmulo de galaxias RXJ1347 tomada con el telescopio espacial Hubble y la misma región en rayos-X por Chandra. (NASA)


Los astrónomos están desconcertados debido a que el gas está muchas veces más caliente que cualquier otro observado en galaxias anteriormente. En comparación, el centro del Sol arde a “sólo” 15 millones de grados C.

Su mejor opción para explicar las abrasadoras temperaturas del gas es que las galaxias colisionaron violentamente con otro cúmulo de galaxias a velocidades de 4000 kilómetros por segundo.

El Profesor Asistente Naomi Ota de la Universidad de Tokio dijo: “Este es el evento terrible. Estas colisiones de cúmulos de galaxias son los eventos celestes más violentos en términos de energía desde el Big Bang”. Informe completo aquí.

Fuente | Ciencia Kanija


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El sorprendente contenido de los lagos de Titán


Los lagos de Titán tienen algunos contenidos químicos sorprendentes, de acuerdo con los últimos datos de la nave Cassini.

Uno de los exóticos atractivos de Titán, la luna de Saturno, es la posibilidad de que tenga océanos y lagos con olas, no muy distintos a los de la Tierra. En la década de 1990, los astrónomos descartaron la posibilidad de un océano global usando medidas de radar tomadas desde la Tierra pero la posibilidad de lagos permanecía. Y, efectivamente, en 2005, la nave Cassini observó una gran característica similar a un lago conocido como Ontario Lacus cerca del polo sur y desde entonces se han observamos otros muchos de menor tamaño.



Pero, ¿de qué están hechos los lagos? La idea común es que los lagos deben ser una mezcla de etano líquido, metano y nitrógeno. No obstante, la cantidad de metano en la atmósfera hace que sea difícil verlo en forma líquida a nivel del mar y sólo se ha observado directamente etano líquido en Ontario Lacus.

La única otra forma de deducir la composición de los lagos es crear un modelo termodinámico de la atmósfera usando datos de naves y laboratorios y cálculos teóricos. Y, por supuesto, los datos de Cassini están revolucionando estos cálculos.

Hoy, Daniel Cordier de la Escuela Nacional Superior de Química de Rennes en Francia, et al., presentan la última aproximación a los datos. Su tratamiento de los datos revela que: “los constituyentes principales de los lagos son etano (76-79%), propano (7-8%), metano (5-10%), cianuro de hidrógeno (2-3%), buteno (1%), butano (1%) y acetileno (1%)”.

Ésta es una mezcla más rica de lo esperado. Pero también es útil debido a que permite cálculos más detallados sobre el papel del líquido en la superficie de Titán. “Nuestros resultados proporcionan los datos químicos necesarios para calcular la cantidad de deposición de distintos hidrocarburos y nitrilos en valles fluviales en las latitudes medias de Titán”, dice el equipo.

Y esto debería permitir a los geólogos planetarios construir y probar una nueva generación de modelos que demuestran cómo los ríos y flujos han excavado la superficie de Titán. Los geólogos esperarán ansiosamente. Las diferencias así como las similitudes con los procesos que tienen lugar en la tierra deberían formar una lectura fascinante.

Fuente | Ciencia Kanija

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El 'joyero' de la Vía Láctea (En la constelación de la Cruz del Sur)


Lo llaman el ‘joyero’ de la Vía Láctea, por el espectacular colorido de las estrellas que componen su estructura. Los astrónomos y muchos amantes del cosmos ya conocían este cúmulo estelar, pero ahora, una nueva imagen obtenida con tres telescopios diferentes -el Hubble de la NASA y la ESA, el VLT (Very Large Telescope) del Observatorio Europeo Austral (ESO) y el MPG del Observatorio de La Silla, en Chile- la ha mostrado en todo su esplendor con más detalle que nunca.


Los cúmulos estelares, grupo de estrellas atraídas entre sí por su gravedad mutua, son uno de los objetos astronómicos más fascinantes y visualmente atractivos del cielo. El llamado cúmulo de Kappa Crucis, cuyo nombre técnico es NGC 4755, se encuentra en la constelación de la Cruz del Sur y es uno de los cúmulos más espectaculares que se conocen.

Sin embargo, desde que en 1830 el astrónomo británico John Herschel lo bautizo como ‘jewel box’ al quedarse impactado por su color azul y anaranjado, a Kappa Crucis se le conoce popularmente como el ‘joyero’ de la Vía Láctea. El cúmulo se encuentra a unos 6.400 años luz de la Tierra y nació hace 16 millones de años.

Los cúmulos abiertos como éste suelen contener miles de estrellas que se formaron a partir de una misma nube de gas y polvo. Por ello, su edad y composición química son muy similares, y se consideran laboratorios idoneos para estudiar la evolución de las estrellas.

La nueva imagen obtenidas por los tres telescopios muestra el cúmulo y su entorno cósmico muestra una inmensa cantidad de estrellas, muchas de las cuales están ubicadas tras las nubes de polvo de la Vía Láctea, y por eso se ven de color rojo.

Además, las observaciones obtenidas con el Hubble han desvelado detalles nunca vistos, como algunas estrellas supergigantes muy brillantes de color azul, otra supergigante roja que se encuentra aislada y muchas otras de luz más tenue.

La variedad del brillo de las estrellas en este ‘joyero’ cósmico se debe a que las más brillantes tienen una masa hasta 20 veces mayor que la de nuestro Sol, mientras las más débiles no tienen ni la mitad de su tamaño.

Fuente | Blog de Atronomía


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La luz de una estrella se convierte en el objeto astronómico más lejano observado en la Tierra

La luz de una estrella que explotó hace 13.000 millones de años ha alcanzado la Tierra y se convierte así en el objeto astronómico más lejano nunca observado antes, según publica hoy la revista Nature.


La luz de una estrella que explotó hace 13.000 millones de años se convirtió en el objeto astronómico más lejano observado desde la Tierra. En la foto, el nuevo telescopio público del Museo Aire y Espacio de Washington.

Las características de esta explosión, en realidad un estallido de rayos-X, muestra que las estrellas "masivas" (aquellas que tienen un tamaño superior a ocho masas solares, unas 2.600.000 veces la masa de la Tierra) se formaron hace "solamente" 630 millones de años después del Big Bang.




Dos equipos de astrónomos -liderados por el profesor Nial Tanvir, de la Universidad de Leicester, y Rubén Salvaterra, de la Universidad Milano-Bicocca- son los autores de este estudio, en el que analizaron el "corrimiento hacia el rojo" de la estrella y lo situaron en 8,2.

Esta técnica sirve para medir la longitud de onda de la luz y otras radiaciones electromagnéticas y, a través de ella, los investigadores concluyeron que la explosión tuvo lugar cuando el universo tenía menos del 5 por ciento de su edad actual.

El anterior récord lo tenía una galaxia con un "corrimiento hacia el rojo" de 6,96, por lo que era 150 millones de años más joven que la descubierta ahora.

La edad del objeto detectado recientemente abre una ventana a una era cosmológica que no era accesible a la observación, que, según se cree, terminó hace unos 800 ó 900 millones de años después del Big Bang, cuando la luz procedente de las estrellas y galaxias reionizó el gas que impregnaba el universo anteriormente.

Cuantas más explosiones de rayos gamma de aquellos años se detecten, más probabilidades habrá de identificar el progreso de esta reionización, defienden en Nature los autores del estudio.

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Datos de Cassini ayudan a redibujar la forma del Sistema Solar


Imágenes de la Cámara de Iones y Neutra a bordo de la nave Cassini de la NASA sugieren que la heliosfera, la región de influencia del Sol, puede no tener la forma similar a un cometa que se predecía en los modelos existentes. En un artículo publicado el 15 de octubre en la revista Science Express, los investigadores del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins presentaron una nueva visión de la heliosfera, y las fuerzas que le dan forma.



Esta imagen muestra una concepción artística de la burbuja alrededor de nuestro Sistema Solar moviéndose a través del medio interestelar, la materia que llena la región local de nuestra galaxia. Nuevas observaciones de la nave Cassini que orbita Saturno sugieren que la forma recuerda a algo similar a un balón de rugby moviéndose entre humo. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/JHUAPL



"Estas imágenes han revolucionado lo que pensábamos que sabíamos durante los últimos 50 años; el Sol viaja a través de la galaxia no como un cometa sino más como una gran burbuja redonda", dijo Stamatios Krimigis del Laboratorio de Física Aplicada en Laurel, Maryland, investigador principal del Instrumento de Imagen Magnetosférica de Cassini el cual lleva la Cámara de Iones y Neutra. "Es asombroso cómo una única nueva observación puede cambiar todo un concepto que la mayor parte de los científicos han tenido como cierto durante casi cincuenta años".



Cuando el viento solar fluye desde el Sol, excava una burbuja en el medio interestelar. Los modelos de la región límite entre la heliosfera y el medio interestelar han estado basados en la suposición de que el flujo relativo del medio interestelar y su colisión con el viento solar dominan la interacción. Esto crearía un una "nariz" perfilada en la dirección del movimiento del Sistema Solar y una "cola" alargada en la dirección opuesta.

Las imágenes de la Cámara de Iones y Neutra sugieren que la interacción del viento solar con el medio interestelar está más significativamente controlada por la presión de partículas y la densidad de energía del campo magnético.

"El mapa que hemos creado a partir de estas imágenes sugiere que la presión de una población caliente de partículas cargadas y la interacción con el campor magnético del medio interestelar influye con fuerza en la forma de la heliosfera", dice Don Mitchell, co-investigador del Instrumento de Imagen Magnetosférica/Cámara de Iones y Neutra en el Laboratorio de Física Aplicada.

Desde su entrada en órbita alrededor de Saturno en julio de 2004, la Cámara de Iones y Neutra ha estado cartografiando los átomos energéticos neutros cerca del planeta, así como su dispersión por todo el cielo. Los átomos energéticos neutros se producen mediante protones energéticos, los cuales son los responsables de la presión hacia fuera de la heliosfera más allá de la interfaz donde el viento solar colisiona con el medio interestelar, y el cual interactúa con el campo magnético del mismo.

"Las imágenes de los átomos neutros energéticos han demostrado su poder para revelar la distribución de iones energéticos, primero en la propia magnetosfera terrestre, luego en la gigante magnetosfera de Saturno y ahora a través de vastas estructuras en el espacio exterior hasta el propio borde de la interacción de nuestro Sol con el medio interestelar", dice Edmond C. Roelof, co-investigador del Instrumento de Imagen Magnetosférica en el Laboratorio de Física Aplicada.

Los resultados de Cassini complementan y extienden los hallazgos del Explorador del Límite Interestelar de la NASA, o IBEX. Los datos de IBEX y Cassini han posibilitado a los científicos la construcción del primer mapa exhaustivo del cielo de nuestro Sistema Solar y su posición en la galaxia de la Vía Láctea.

Fuente | Ciencia Kanija

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Descubren 32 nuevos planetas extrasolares


Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto 32 nuevos planetas fuera del Sistema Solar gracias a los datos recogidos con el “Buscador de Planetas por Velocidad Radial de Alta Precisión” (HARPS, por sus siglas en inglés) del Observatorio Europeo Austral (ESO). El hallazgo se ha presentado hoy en el Simposio Internacional “Herederos de Galileo: fronteras de la Astronomía”, organizado por la Fundación Ramón Areces en Madrid, y en la conferencia internacional sobre exoplanetas ESO/CAUP que se celebra en Oporto (Portugal).



“Gracias al instrumento HARPS (High Accuracy Radial Velocity Planet Searcher) hemos descubierto 32 nuevos exoplanetas, con lo que su número ya se eleva a más de 400 conocidos”, ha explicado hoy en Madrid Michel Mayor, investigador del Observatorio de Ginebra (Suiza) que descubrió el primer planeta alrededor de una estrella distinta al Sol.



Dentro de los exoplanetas, Mayor ha destacado la importancia de identificar y realizar un catálogo de aquellos que pudieran estar localizados en zonas de habitabilidad, algo que confía suceda en los próximos años, ya que “es evidente que necesitamos este listado” para emprender otros proyectos e instrumentos que ayuden en la búsqueda de vida fuera de la Tierra.

El científico ha recordado la capacidad como detector de exoplanetas de HARPS, un espectrógrafo instalado en el telescopio de 3,6 metros del observatorio de la ESO en La Silla (Chile). Con este instrumento se han identificado cerca de 75 exoplanetas (incluidos los anunciados hoy) mediante el método de velocidad radial.

Esta técnica se basa en la detección de las variaciones en la velocidad de una estrella central debido al cambio de dirección causado por la fuerza gravitacional que ejerce un exoplaneta mientras la órbita. El estudio de las variaciones en esa velocidad permite inferir la órbita del planeta, en particular el período y la distancia a la estrella.

El descubrimiento de los 32 exoplanetas se ha anunciado conjuntamente hoy en la conferencia “Hacia Otras Tierras: perspectivas y limitaciones en la era del ELT (Telescopio Extremadamente Grande)”, que ha organizado esta semana en Oporto (Portugal) el ESO y el Centro de Astrofísica de la Universidad de Oporto (CAUP), y en el simposio internacional “Herederos de Galileo: Fronteras de la Astronomía”, que la Fundación Ramón Areces realiza en Madrid.

Reunión de astrónomos de referencia

Algunas de las figuras más relevantes en astronomía también han explicado en este simposio los últimos avances en sus respectivos campos. Así, la investigadora Kathryn Flanagan, del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial (EE UU), ha presentado al sucesor del Telescopio Espacial Hubble: el Telescopio Espacial James Webb, “que cambiará nuestra forma de ver el universo”. Cuando se lance en 2014 será el mayor observatorio astronómico que se haya enviado al espacio, con un diámetro que alcanzará los 6 metros.

El astrónomo Mike Brown, del Instituto Tecnológico de California (EE UU), ha recordado que en los confines del Sistema Solar “todavía hay muchos objetos que esperan ser descubiertos”. Brown es el descubridor de los principales cuerpos transplutonianos y el “responsable” -según comentó Jon Marcaide, coordinador del simposio y catedrático en la Universidad de Valencia- de que Plutón haya dejado de ser un planeta.

Por su parte Brian P. Schmidt, astrofísico de la Universidad Nacional Australiana, detectó la expansión acelerada del universo (mediante el estudio de supernovas o explosiones de estrellas), que ha comparado “como si se lanzara una pelota al aire y cada vez fuera más y más rápido”. El científico confía en que las nuevas generaciones de telescopios ayuden a revelar la influencia de la energía oscura en este proceso.

En el encuentro también han participado el científico Rafael Rebolo, del CSIC e Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), que encontró las primeras enanas marrones, a las que ha definido como “astros a mitad de camino entre Júpiteres y las estrellas más pequeñas, y muy interesantes por servir de puente”; así como el descubridor de los microcuasares (sistemas de dos estrellas y un agujero negro), Luis F. Rodríguez, investigador de la Universidad Autónoma de México.

Fuente | Ciencia Kanija

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