Un sistema Newtoniano imita la "calvicie" de los agujeros negros giratorios


Los agujeros negros giratorios han sido descritos como uno de los objetos más perfectos de la naturaleza.

Tal y como se describe en la solución de Kerr a las ecuaciones de campo gravitatorio de Einstein, su geometría del espacio-tiempo está completamente caracterizada por sólo dos números — masa y giro — y a veces se describe por el aforismo de "los agujeros negros no tienen pelo".




Una partícula orbitando un agujero negro giratorio siempre conserva su energía y momento angular, pero por lo demás sigue un complejo patrón en forma de roseta retorcida sin regularidad discernible.



Pero en 1968, el físico teórico y cosmólogo Brandon Carter demostró que los alocados giros de las partículas tenían, no obstante, otra variable fija, que se llamó “constante de Carter”. El verdadero significado de la constante de Carter aún sigue siendo bastante misterioso 40 años después de su descubrimiento.

Ahora el Doctor Clifford M. Will, Profesor James S. McDonnell de Física en Arte y ciencias en la Universidad de Washington en St. Louis, ha demostrado que, incluso en la teoría de la gravitación de Newton, existen ordenaciones de masas cuyos campos gravitatorios admiten un movimiento similar al de la constante de Carter, además de la energía y momento angular.

Es más, la desviación de la forma del campo respecto de la esfera está determinada por un conjunto de ecuaciones que son idénticas a las de los agujeros negros de Kerr.

En su artículo “Carter-like Constants of the Motion in Newtonian Gravity and Electrodynamics“, en el ejemplar del 12 de febrero de la revista Physical Review Letters, Will señala que un sistema Newtoniano que exhibe esta propiedad es sorprendentemente simple: dos masas puntuales iguales en reposo separadas por una distancia fija.

“Quedé completamente impactado cuando vi que la condición Newtoniana para una constante de Carter era idéntica a la condición impuesta para los teoremas de los agujeros negros sin pelo”, dijo Will. “¿Por qué sucede esto? Hasta el momento no tengo ninguna pista”.

“BPero lo que espero realmente es que la nueva visión lograda sobre esta extraña constante en el contexto Newtoniano más simple nos enseñará algo sobre cómo los agujeros negros pequeños orbitan alrededor de los agujeros negros masivos giratorios en la relatividad general, donde la constante relativista de Carter desempeña un papel clave”.

Esto tendrá implicaciones para la astronomía de ondas gravitatorias, dice, dado que la señal de tal evento puede ser detectable en la red avanzada LIGO-VIRGO-GEOde detectores interferométricos láser terrestres o por la propuesta para el espacio LISA (Antena Espacial Interferométrica Láser).
Will, que está de visita en el Instituto de Astrofísica de París, es un físico teórico cuyo interés investigador abarca desde lo observacional a las implicaciones astrofísicas de la teoría general de la relatividad de Einstein, incluyendo la radiación gravitatoria, agujeros negros, cosmología, física del espacio-tiempo curvado y la interpretación de pruebas experimentales de la relatividad general.

El libro de Will “Was Einstein Right? (¿Estaba Einstein en lo cierto?)” (1986) ganó el Premio de Escritura Científica del Instituto Americano de Física. Su “Theory and Experiment in Gravitational Physics (Teoría y Experimento en Física Gravitatoria)” (1981) está considerada como la biblia del campo.

Su investigación estuvo patrocinada en parte por la Fundación Nacional de ciencia, la NASA y en Centro Nacional de Investigación Científica en su Programa de Cooperación Científica Internacional

Fuente | Ciencia kanija

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¿Los agujeros gravitatorios albergan asesinos planetarios?


Son lugares que la gravedad olvidó. Vastas regiones del espacio, de millones de kilómetros de diámetro, en los que las fuerzas celestiales conspiran para cancelar la gravedad y atrapar cualquier cosa que caiga en ellos. Se sitúan en la órbita de la Tierra, uno por delante y otro por detrás de nuestro planeta. Los astrónomos los llaman puntos de Lagrange, o L4 y L5 para abreviar. La mejor forma de pensar en ellos, no obstante, es como en un papel atrapamoscas celestial.






En los 4500 millones de años desde la formación del Sistema Solar, todo, desde nubes de polvo a asteroides y planetas ocultos pueden haberse acumulado ahí. Algunos incluso han especulado que una nave alienígena está observándonos desde los puntos lagrangianos, buscando signos de inteligencia.

Dejando de lado de momento a los hombrecillos verdes, incluso la presencia de simples viejas rocas espaciales sería suficiente para hacer feliz a la mayor parte de la gente. “Creo que ciertamente se podría encontrar toda una población de objetos en L4 y L5″, dice el astrofísico Richard Gott de la Universidad de Princeton.

Tras casi un siglo de especulación, estamos al borde de descubrir lo que ocultan de una vez por todas. A finales de este año, dos sondas que pasarán su vida estudiando el Sol comenzarán su lento viaje a través de L4 y L5.

Los científicos espaciales planean usar los instrumentos a bordo de las sondas STEREO A y B de la NASA para buscar objetos celestes anclados en los puntos lagrangianos. Lo que encuentren podrían mejorar nuestra visión de cómo se formó el sistema Solar, decirnos más sobre el colosal impacto que formó la Luna, y advertirnos sobre si es posible una nueva gran colisión.

Los puntos lagrangianos se descubrieron por primera vez en 1772 por el matemático Joseph-Louis Lagrange. Calculó que el campo gravitatorio de la Tierra neutraliza el tirón del Sol en cinco regiones del espacio, haciéndolas los únicos lugares cerca de nuestro planeta donde un objeto realmente no tiene peso.

De los cinco puntos lagrangianos, L4 y L5 son los más intrigantes. Son los únicos que son estables: mientras que un satélite aparcado en L1 o L2 finalmente vagará tras unos pocos meses a menos que vuelva a ser puesto en su sitio, cualquier objeto en L4 o L5 permanecerá en su sitio debido a una compleja red de fuerzas. A 150 millones de kilómetros de distancia a lo largo de la órbita de la Tierra, L4 orbita al Sol a 60 grados por delante de nuestro planeta mientras que L5 está en el mismo ángulo por detrás.

Existen pruebas de tales agujeros gravitatorios alrededor de otros planetas también. En 1906, Max Wolf descubrió un asteroide fuera del cinturón entre Marte y Júpiter, y se dio cuenta de que estaba en el punto L4 de Júpiter. Wolf lo llamó Aquiles, y empezó la tradición de nombrar a estos asteroides con nombres de personajes de las guerras de Troya.

Al darse cuenta de que Aquiles estaba atrapado en su posición y forzado a orbitan con Júpiter, nunca acercándose o alejándose más, dio inicio a un chaparrón de búsquedas telescópicas en busca de más ejemplos. Ahora hay más de 1000 asteroides que se sabe que residen en los puntos L4 y L5 de Júpiter.

Las búsquedas de “asteroides Troyanos” alrededor de otros planetas se han encontrado con resultados dispares. Saturno aparentemente no tiene ninguno, y sólo en la última década se han encontrado troyanos de Neptuno. Naturalmente, los astrónomos a menudo se han preguntado si hay asteroides en los puntos L4 y L5 en la Tierra.

Zonas de sobrevuelo

El problema es que nuestros puntos L4 y L5 no son fáciles de ver desde el terreno. Parecen estar cerca del Sol, por lo que a la caída de la noche, la región de L5 está baja en el cielo y se pone pronto. En la otra parte del cielo, el punto L4 sale de la oscuridad al amanecer pero también desaparece pronto.

Esto no evitó que Paul Weigert de la Universidad de Ontario Occidental en Canadá y sus colegas llevaran a cabo una serie de búsquedas en la década de 1990 con el telescopio de Candá-Francia-Hawai en Mauna Kea, Hawai. Fue un trabajo duro debido a que L4 y L5 aparecen en el cielo más amplios que la luna llena, por lo que fueron necesarias un gran número de observaciones para buscar a través de ellos. Finalmente, Weigert y sus colegas se quedaron con las manos vacías dado que su búsqueda no fue lo bastante detallada.

Más recientemente, las búsquedas automáticas de asteroides, tales como el proyecto de Investigación de Asteroides Cercanos a la Tierra Lincoln, han comenzado a moverse lentamente hacia los puntos lagrangianos en sus barridos robóticos nocturnos del cielo, pero en esta etapa ningún asteroide lagrangiano ha sido identificado. “El campo ha languidecido debido a que todos estamos esperando que alguien vea algo”, dice Weigert.

La nave STEREO de la NASA podría cambiarlo todo – incluso aunque nunca estuvo diseñada para buscar asteroides. Lanzada en 2006, una de las sondas gemelas STEREO se colocó por delante de la Tierra, la otra detrás. Siguiendo la órbita de la Tierra, STEREO A gradualmente superará a la Tierra mientras su nave hermana, STEREO B, irá hacia atrás. Desde estos dos puestos avanzados, la nave monitorizará la región del espacio directamente entre la Tierra y el Sol, buscando tormentas solares que puedan causar estragos en los equipos eléctricos de los satélites y en la Tierra.

L4 y L5 son puntos particularmente ventajosos desde los cuales advertir a la Tierra de tormentas solares que lleguen. “Hablamos en una etapa sobre detener la nave STEREO cuando lleguen allí, debido a que logras dos o tres días de ventaja en el aviso de una tormenta que se aproxime”, dice Michael Kaiser del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, y científicos del proyecto STEREO.

Finalmente el equipo de STEREO descubrió que se necesitaría demasiado combustible para detener la nave en L4 y L5. Por lo que decidieron un lento sobrevuelo, dado que aún están viajando demasiado rápido para quedar fijadas. “Estas son grandes regiones del espacio”, dice Kaiser, “Llevará meses a STEREO viajar a través de ellas”.

Aquí es cuando Richard Harrison del Laboratorio Rutherford Appleton en Oxfordshire, Reino Unido, y miembro del equipo de STEREO se dio cuenta de que las cámaras de las sondas podrían tener otro uso. Comenzó a investigar las posibilidades y se dio cuenta de que un par de instrumentos conocidos como fotografiadores heliosféricos podrían usarse para buscar asteroides. “No estaban diseñados para hacer este trabajo”, dice Harrison, que es el investigador principal de las cámaras. “Es un bonus añadido”,

Incluso así, los cazadores de asteroides se enfrentan a una laboriosa tarea debido a que un asteroide lagrangiano aparecerá como poco más que un punto moviéndose contra un fondo de miles de estrellas. Por suerte, hay una gran cantidad de voluntarios que barren las imágenes de STEREO a través de Internet buscando señales de asteroides cercanos a la Tierra.

Además de estos esfuerzos, Harrison espera encontrar algo de mano de obra profesional para los cruces por L4 y L5. “Las cercanas investigaciones de L4 y L5 son completamente nuevas. Esto hace que sea algo que deberíamos estar dirigiendo”, comenta. En estos momentos de recorte de gastos, no obstante, esto podría ser más fácil decirlo que hacerlo.

Si los investigadores encuentran un asteroide en su búsqueda, habrá merecido la pena el esfuerzo. “¿No sería espectacular si realmente pasáramos cerca de un asteroide? Verlo acercarse sigilosamente a la visión de la cámara”, dice Harrison.

Serán capaces de observarlo y decirnos cómo rota a partir de la variación de la luz que refleja desde el Sol. “Seremos capaces de medir la distribución de cualquier asteroide y polvo de los puntos lagrangianos”, dice Harrison.

Armados con dicha información, podemos ser capaces de responder a uno de los más desconcertantes misterios del Sistema Solar: por qué la Tierra tiene una luna tan grande.

La mayor parte de los astrónomos creen que la Luna se formó a partir de los restos generados cuando un objeto del tamaño de Marte impactó con la Tierra hace aproximadamente 4000 millones de años. Su problema está en la comprensión de dónde procedía este objeto.

Los modelos por ordenador muestran que los objetos que se acercan de cualquier punto del Sistema Solar tenderían a impactar con la Tierra con demasiada energía. En lugar de crear la Luna, destrozarían la Tierra. Por lo que el impactador debió de haberse generado cerca, según la teoría, donde no pudo acelerarse demasiado antes de impactar.

Restos planetarios

Otra pista es que la Luna contiene la misma abundancia de isótopos de oxígeno que la Tierra, apuntando a que sea lo que sea que nos impactó debía tener también la misma abundancia de isótopos. Cuando los astrónomos miraron en el Sistema Solar, a Marte por ejemplo, la abundancia de isótopos era distinta. Por lo que esto, también, apunta a que el impactador se formó cerca. ¿Pero dónde?

Lo que desconcierta es cómo un objeto pudo crecer tan cerca de la Tierra y alcanzar el tamaño de Marte antes de que tuviese lugar la colisión. Sus gravedades mutuas los habrían unido mucho antes. A menos, dice Gott, que se formara en un punto lagrangiano. “Un objeto podría colocarse en uno de estos puntos estables y crecer”, dice.

Una vez que se hizo lo bastante grande, las interacciones gravitatorias con otros objetos, como Venus, podrían haberlo sacado del punto lagrangiano hacia un curso de colisión con la Tierra.

“Tendría los mismos isótopos de oxígeno que la Tierra, debido a que se formó en la misma región del Sistema Solar”, dice Gott. Además, estando básicamente en la misma órbita de la Tierra, los dos planetas no estarían viajando a velocidades muy distitnas cuando colisionaron (New Scientist, 14 August 2004, p 26).

Gott cree que cualquier objeto que aún permanezca en L4 y L5 pueden ser restos de la formación del cuerpo de impacto. “Digamos que encuentras un número de objetos allí. En ese caso serían perfectos objetivos para una misión de retorno de muestras para ver si tienen la misma abundancia de isótopos de oxígeno que en la Tierra”, dice Gott. Si lo hacen, Gott cree que reforzaría el caso de que el impactador de la Tierra se formó allí.

En la preparación para la llegada de la nave a L4 y L5, Harrison está debatiendo con sus colegas la mejor forma de maniobrar las sondas para una visión óptima. A pesar de lo extraño que suena, las naves gemelas no ven dónde están yendo. En lugar de esto vuelan de espaldas, con vatios de sus ojos electrónicos apuntando a nuestro planeta, en la búsqueda de tormentas solares. Para una mejor visión de los puntos lagrangianos, la nave tendría que ser vuelta del revés, de tal forma que las cámaras heliosféricas apunten hacia delante mientras que los otros instrumentos queden de espaldas al Sol.

El viaje a través de L4 y L5 está potencialmente lleno de peligros. Se cree que hay nubes de polvo atrapadas en estos puntos lagrangianos, y su el equipo de STEREO no tiene suerte, una colisión con una partícula de polvo mal colocada podría ser devastador. “Si una golpea dentro de la cámara, todo habrá acabado”, dice Chris Davis, parte del equipo de cámara heliosférica del Laboratorio Rutherford Appleton.

El riesgo puede reducirse volteando las cámaras hacia la Tierra cuando la nave pase a través de los puntos más peligrosos. El resto del equipo de STEREO confía en que sobrevivirán: desde su lanzamiento, la nave ha recibido impactos de polvo que se sitúa en la órbita de la Tierra. “Estos varían mucho, desde unos pocos, a unos miles por día”, dice Chris St Cyr del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, quien encabeza la investigación para entender estos eventos de polvo.

Nadie sabe cuántos asteroides verán las sondas STEREO. Weigert y sus colegas han realizado un número de simulaciones por ordenador que demuestran cómo podrían ser expulsados los asteroides del punto lagrangiano debido a la gravedad de Venus; puede suceder en una escala temporal de un millón de años aproximadamente. No obstante, la misma simulación demostró que esto funciona en ambos sentidos, con los asteroides siendo empujados a los puntos lagrangianos también por la gravedad de Venus. Estos resultados, y el fallo de los telescopios al encontrar asteroides lagrangianos hasta la fecha, han hecho que Weigert sea cauteloso en el número y tamaño de los asteroides que espera que encuentre STEREO. “Creo que debe haber unos pocos asteroides, pero no cientos, y pienso que tienen menos de un kilómetro de diámetro. En el cinturón de asteroides principal, un asteroide normal tiene 100 kilómetros de diámetro”.

Tales dudas no preocupan a Harrison. “Algunos creen que veremos algo, otros que no”, dice. “Pero si dejamos pasar esta oportunidad sin siquiera mirar, nos arrepentiremos”.

¿Podría estar otro planeta acosando a la Tierra?

La mayor parte de los astrónomos aceptan que la Luna se formó cuando un planeta del tamaño de Marte impactó con la Tierra durante su infancia. Algunos investigadores sugieren que este planeta kamikaze se formó en el punto lagrangiano L4 o L5 donde la gravedad de la Tierra se cancela con la del Sol. Entonces, ¿podría haber una amenaza acechando allí actualmente?

“Absolutamente no”, dice Paul Weigert de la Universidad de Ontario Occidental en Canadá. No hay suficientes partículas de polvo o guijarros en el Sistema Solar.

Fue una historia diferente hace 4500 millones de años cuando el Sistema Solar estaba inmerso en su nube natal. Los planetas se formaron a partir de esta mezcla de polvo y gases, y L4 y L5 habrían sido lugares importantes para que se acumulase la materia en grandes cuerpos. “Actualmente, simplemente no hay suficiente material para que se forme nada grande allí”, dice Weigert.

OK, entonces no hay nada del tamaño de un planeta. Pero Richard Gott de la Universidad de Princeton reconoce que aún pueden quedar asteroides amenazadores. “Si vemos algo grande allí, sería como una bomba de relojería”, dice Gott. Esto es debido a que los tirones gravitatorios de otros planetas, particularmente Venus, podría tirar del asteroide lo suficiente para sacarlo del punto lagrangiano. Una vez fuera de esta trampa, fácilmente podría entrar en un curso de colisión con la Tierra.

“Si vemos allí un gran asteroide, podría valer la pena abordarlo de forma preventiva”, dice Gott, “y con esto quiero decir hacerlo pedazos”.

Fuente | Ciencia kanija

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Puede haberse observado el primer agua líquida sobre Marte

El aterrizador Phoenix de la NASA puede haber captado las primeras imágenes de agua líquida en Marte – gotitas que aparentemente salpicaron las patas de la nave durante el aterrizaje, de acuerdo con algunos miembros del equipo de Phoenix.

La controvertida observación podría explicarse por el anterior descubrimiento de la misión de sales de perclorato en el suelo, dado que las sales pueden mantener el agua líquida a temperaturas por debajo de cero grados. Los investigadores dicen que este efecto anticongelante hace posible que el agua líquuda sea abundante justo bajo la superficie de Marte, pero apunta que incluso si está allí, puede ser demasiado salada para soportar la vida que conocemos.





Unos días después del aterrizaje de Phoenix el 25 de mayo de 2008, envió una imagen mostrando unas misteriosas salpicaduras de material en una de sus patas. Extrañamente, las salpicaduras crecieron de tamaño en las siguientes semanas, y los científicos de Phoenix han estado debatiendo el origen de los objetos desde entonces.

Una intrigante posibilidad es que fuesen gotas de agua salada que crecen absorbiendo vapor de agua de la atmósfera. Los argumentos para esta idea recaen en un estudio del miembro del equipo de Phoenix Nilton Renno de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, y que tiene como co-autores a otros 21 investigadores, incluyendo al científico jefe de la misión, Peter Smith de la Universidad de Arizona en Tucson. El estudio se presentará en marzo en la Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria en Houston, Texas.

Agua dispersa

Los enromes cañones y canales similares a ríos atestiguan el hecho de que en un momento fluyeron grandes cantidades de agua líquida sobre Marte. La superficie ahora parece seca, aunque la apariencia cambiante de algunos barrancos en cráteres en un periodo de varios años ha apuntado a la existencia de acuíferos subsuperficiales que ocasionalmente liberan estallidos de agua.

Ciertamente, el lugar de aterrizaje de Phoenix en el ártico marciano, es demasiado frío para que exista agua pura en forma líquida –la temperatura nunca subió de los –20º C durante los cinco meses de duración de la misión.

Pero el agua salada puede permanecer líquida a temperaturas mucho más bajas. Y las sales de percloratos, que se detectaron por primera vez en Marte gracias a Phoenix, tendrían un efecto especialmente drástico de “anticongelante”. Una mezcla extremadamente salada de agua y percloratos podría mantenerse líquida hasta los –70ºC.

Si los percloratos están dispersos por Marte en altas concentraciones, entonces también podría haber bolsas de agua líquida bajo la superficie del planeta. “De acuerdo con mis cálculos, puedes tener soluciones salidas líquidas justo bajo la superficie prácticamente en cualquier punto de Marte”, dijo Renno a New Scientist.

Y Phoenix puede haber captado imágenes de agua que se mantuvo líquida gracias a las sales de percloratos.

Hielo fundido

Los cúmulos pueden haber procedido de hielo fundido por los impulsores del aterrizador. Los impulsores de Phoenix limpiaron el lugar de aterrizaje, exponiendo la capa de hielo de debajo.

Los experimentos de laboratorio que el equipo llevó a cabo en la Tierra sugieren que los impulsores habrían fundido el hielo en el milímetro superior aproximadamente de la capa y entonces podría haber salpicado agua fundida a la pata del aterrizador. Si hubiese suficiente perclorato mezclado en las gotas, podría haber permanecido líquido durante el día, aunque se habría congelado cada noche.

Alternativamente, Renno dice que los cúmulos pueden haberse formado a partir de una capa de perclorato rica en agua que ya era líquida.

¿Por qué el equipo piensa que podría ser agua líquida desde el primer momento? El argumento descansa en el hecho de que la sal el higroscópica, lo que significa que atrae el agua. Por tanto, las gotas de fluido salado en Marte tenderían a absorber vapor de agua procedente de la atmósfera, explicando por qué los cúmulos crecieron con el tiempo. Es más, a las temperaturas y humedad observadas en el lugar de Phoenix, el índice de crecimiento esperado de las gotas saladas encaja con las observaciones, dice el equipo.

Lo más provocador son una serie de imágenes que parecen mostrar una gota candidata creciendo tras absorber el líquido de su vecina – un comportamiento que el equipo atribuye al agua líquida.

Historia convincente

Mark Bullock del Instituto de Investigación del Suroeste en Boulder, Colorado, que ha experimentado con agua salada bajo condiciones marcianas pero no estuvo implicado en el estudio de Renno, está impresionado con los resultados. “Creo que es una historia bastante convincente para la existencia de esta exótica salmuera en la para del aterrizador Phoenix”, dijo a New Scientist.

Pero el miembro del equipo de Phoenix Michael Hecht del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, no está de acuerdo. Dice que los cúmulos posiblemente son trozos de hielo que se formaron y crecieron a partir de congelar vapor de agua en la pata.

Renno responde que el hielo probablemente se sublimaría en lugar de crecer en la pata, la cual habría estado caliente por el calor filtrado desde el cuerpo de la nave. Es más, la capa de hielo expuesta bajo Phoenix se observó que se evaporaba con el tiempo.

Pero Hecht argumenta que la pata puede haber estado más fría que sus alrededores. Aunque no había sensores de temperatura en la pata, dice que la superficie de la zona de hielo se calentaba directamente por la luz solar, mientras que la pata del aterrizador estaba en la sombra. El vapor de agua que se sublimó del hielo bajo Phoenix podría haberse recondensado en su pata fría, comenta.

¿Demasiado salado para la vida?

Phoenix, que agotó su energía solar cinco meses después del aterrizaje, no se espera que vuelva a despertar, por lo que no hay forma de hacer más investigaciones sobre las salpicaduras en su pata. Pero Renno espera apoyar el caso de las gotas saldas con futuros experimentos sobre agua rica en perclorato bajo las condiciones marcianas. Dice que estas pruebas se completarán en unos meses.

Independientemente del resultado, el descubrimiento de percloratos en el suelo marciano sugiere que puede haber bolsas de agua líquida salpicando el planeta. ¿Podría la vida llegar a existir en tales bolsas? “Es posible”, dice Renno, señalando que hay microorganismos en la Tierra que pueden sobrevivir en condiciones extremas, incluyendo agua muy salada.

Pero puede ser difícil. Una forma de describir las concentraciones de sal es con un número conocido como actividad del agua, el cual es 1 para el agua pura y menor para soluciones más saladas. El organismos más tolerante a la sal conocido en la Tierra es un hongo que puede sobrevivir bajo agua con una actividad de 0,61.

No obstante, al bajar el puntos de congelación del agua de hasta –70ºC con percloratos, la concentración necesaria de sales de percloratos daría una actividad del agua de apenas 0,5. “Si intentas poner cualquier tipo de forma de vida terrestre que imagines en una solución de salmuera de este tipo, el agua sería extraída de las células”, dijo el líder de la misión Peter Smith a New Scientist.

Fuente | Ciencia kanija

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Nuevas estrellas de viejo gas sorprenden a los astrónomos

Las pruebas del nacimiento estelar dentro de una nube de gas primordial han dado a los astrónomos una visión de un modo anteriormente desconocido de formación de galaxias. La nube, conocida como el Anillo de Leo, parece carecer de materia oscura y los elementos pesados que normalmente encontramos en las galaxias actuales. El inesperado descubrimiento llega gracias a los instrumentos a bordo del Explorador de Evolución de Galaxias (GALEX) de la NASA los cuales son sensibles a la radiación ultravioleta emitida por las estrellas de reciente formación.

El equipo, liderado por el astrónomo David Thilker de la Universidad Johns Hopkins, incluyó a Barry Madore y Mark Seibert de los Observatorios Carnegie. “Esto demuestra el tremendo poder de observar el ultravioleta en el espacio”, dijo Seibert. “Descubriendo la formación estelar en lo que probablemente es una nueva clase de galaxia enana, el Explorador de Evolución Galáctica está ciertamente haciendo honor a su nombre”.



El Anillo de Ring, descubierto en 1983 por radioastrónomos, es una nube de gas de hidrógeno y helio que orbita dos galaxias en la constelación de Leo. La nube es casi invisible en las longitudes de onda ópticas, y desde su descubrimiento, los astrónomos han buscado estrellas dentro de él sin éxito. El lanzamiento de la nave GALEX en 2003 con detectores UV ultra-sensibles ha hecho posible explorar nuevas longitudes de onda y detectar emisiones ultravioleta procedentes de las regiones de formación estelar de la nube, lo cual interpretan los astrónomos que son pequeñas galaxias conocidas como galaxias enanas.

Medidas anteriores de la masa y velocidad de los cúmulos de hidrógeno dentro del Anillo de Leo sugieren una carencia significativa del componente de materia oscura, un aspecto que distingue estos lugares recientemente descubiertos de formación estelar de otros conocidos como galaxias enanas. Dado que en los modelos cosmológicos actuales las galaxias se forman en asociación con un “halo” masivo de materia oscura, esto sugiere que las nuevas galaxias se formaron a través de un proceso distinto y aún no comprendido.

Dado el inmenso tamaño del Anillo de Leo, es improbable que el gas que comprende haya sido reciclado o extraído de las galaxias centrales. Es concebible que este gas haya permanecido intacto desde el inicio del universo. De ser así, las galaxias enanas de reciente formación podrían estar hechas casi por completo de hidrógeno y helio puros y carecer de elementos más pesados (“metales” en la terminología astronómica). El Anillo de Leo y sus recientemente descubiertas galaxias enanas proporcionarían entonces a los astrónomos una oportunidad cercana de ver cómo tuvo lugar, probablemente, la formación galáctica en los inicios del universo.

El nuevo tipo de galaxia enana puede tener mucho en común con el inicio del universo, cuando habrían sido más abundantes las nubes de gas prístino. El descubrimiento abre una nueva ventana al proceso de formación estelar en gases primordiales no enriquecidos con elementos pesados.

“La siguiente fase es seguir a estos objetos con espectroscopía y fotografía profunda desde tierra”, dijo el astrónomo de Carnegie Barry Madore, que es coautor del artículo y co-investigador de la misión GALEX. “Hay prevista una observación desde el telescopio Baade de 6,5 metros de Carnegie para esta primavera”.

El artículo aparece en el ejemplar del 19 de febrero de 2009 de la revista Nature.

Fuente | Ciencia kanija





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Un cometa verde se aproxima a la Tierra

En 1996, un niño de 7 años, en China, se inclinó sobre el ocular de un pequeño telescopio y vio algo que cambiaría su vida: un cometa de extravagante belleza, brillante e hinchado, con una activa cola. Al principio pensó que él mismo lo había descubierto, pero no, se enteró que dos hombres llamados “Hale” y “Bopp” le habían ganado de mano. Dominando su decepción, el joven Quanzhi Ye tomó la decisión de encontrar su propio cometa algún día.

Y un día lo encontró.

Adelantemos el tiempo a una tarde de verano, en julio de 2007. Ye, ahora de 19 años y estudiante de meteorología en la Universidad Sun Yat-sen, de China, se inclinó sobre su escritorio para mirar un campo de estrellas en blanco y negro. La fotografía fue tomada algunas noches antes por el astrónomo taiwanés Chi Sheng Lin, quien se encontraba “patrullando el cielo” en el Observatorio Lulin. El dedo de Ye se movía de punta a punta —y se detuvo. Una de las estrellas no era una estrella, era un cometa y, esta vez, Ye lo vio primero.

El cometa Lulin, llamado de ese modo en honor al observatorio en Taiwán donde fue tomada la fotografía del descubrimiento, se está acercando a la Tierra ahora. “Es una belleza verde que podría ser observada a simple vista en cualquier momento”, dice Ye.

El astrónomo aficionado Jack Newton envía esta fotografía desde su observatorio, ubicado en su patio trasero, en Arizona:


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“Mis ojos ya cansados todavía no pueden ver el cometa que se está haciendo más brillante”, dice Newton, “pero mi telescopio de 14 pulgadas lo captó bastante bien el 1 de febrero.”



El cometa realizará su máximo acercamiento a la Tierra (0.41 UA) el 24 de febrero de 2009. Las estimaciones actuales establecen el máximo brillo en 4ta. o 5ta. magnitud, lo cual significa que será necesario que el cielo esté oscuro para poder verlo. Sin embargo, nadie puede asegurarlo debido a que ésta parece ser la primera visita de Lulin al sistema solar interior y también su primera exposición a luz solar intensa. Puede haber sorpresas.

El color verde de Lulin proviene de los gases que componen su atmósfera, la cual es del tamaño de Júpiter. Chorros lanzados desde el núcleo del cometa contienen cianógeno (CN: una gas venenoso encontrado en muchos cometas) y carbono diatómico (C2). Ambas sustancias brillan de color verde cuando son iluminadas por la luz solar en el casi vacío del espacio.

En 1910, muchas personas entraron en pánico cuando los astrónomos revelaron que la Tierra pasaría a través de la cola del cometa Halley, rica en cianógeno. Falsa alarma: la tenue cola del cometa no podría penetrar la densa atmósfera de la Tierra; incluso si hubiera penetrado, no había suficiente cianógeno como para causar un problema real. El cometa Lulin provocará aún menos problemas que el Halley. En su máximo acercamiento, a fin del mes de febrero, Lulin se detendrá a 61 millones de kilómetros (38 millones de millas) de distancia de la Tierra, lo cual resulta completamente inofensivo.

Para ver al cometa Lulin con sus propios ojos, coloque su alarma a las 3 de la madrugada. El cometa sale unas pocas horas antes que el Sol y se lo puede hallar aproximadamente en un tercio del cielo, en el Sur. Aquí se detallan algunas fechas en las cuales es especialmente fácil encontrarlo:

sky mapFeb. 6: El cometa Lulin pasa cerca de Zubenelgenubi, una estrella doble en el fulcro de las balanzas de Libra. Zubenelgenubi no sólo es divertido de pronunciar, sino que también es una guía útil. Usted puede ver a Zubenelgenubi a simple vista (es casi tan brillante como las estrellas en la Osa Mayor); los binoculares apuntados hacia la estrella binaria revelan al cometa Lulin en una bella proximidad. [Mapa del cielo]

Feb. 16: El cometa Lulin pasa cerca de Spica, en la constelación de Virgo. Spica es una estrella de primera magnitud y una guía que ni siquiera los astrónomos de la ciudad pueden perderse. Un telescopio buscador apuntado hacia Spica capturará al cometa Lulin en el campo de visión, centrando la óptica a un pequeño paso de ambos objetos. [Mapa del cielo]

Feb. 24: ¡El máximo acercamiento! En esta especial mañana, Lulin estará a sólo unos pocos grados de Saturno, en la constelación de Leo. Saturno se puede observar a simple vista y lo mismo podría suceder con Lulin. Si esto no lo saca de la cama, nada lo hará. [Mapa del cielo]

Ye hace notar que el cometa Lulin es interesante no solamente por su extraña belleza, sino también por la rara manera en la cual fue descubierto. “Éste es un ‘cometa de colaboración’ entre astrónomos taiwaneses y chinos”, dice. “El descubrimiento no se hubiera podido realizar sin la contribución de ambos lados del estrecho que separa nuestros países. Chi Sheng Lin y otros miembros del equipo del Observatorio Lulin me permitieron obtener las imágenes que quería, mientras que yo analicé los datos y encontré al cometa”.

En algún lugar, este mes, imagina Ye, otro jovencito se inclinará sobre un ocular, verá al cometa Lulin y sentirá la misma emoción que él sintió cuando observó al cometa Hale-Bopp, en 1996. ¿Y quién sabe hacia dónde podría conducir esto…?

“Espero que mi experiencia pueda inspirar a otros jóvenes a perseguir los mismos sueños estelares que yo”, dice.

Fuente | NASA


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Nuevos mapas detallados de la Luna


El mapa más detallado de la Luna reveló cráteres nunca antes vistos en los polos lunares. El mapa también revela secretos del interior del satélite.




El mapa fue publicado en Science por un equipo internacional de científicos.

“La superficie nos puede decir mucho acerca de lo que está pasando en el interior de la Luna, pero hasta ahora el mapeo ha sido limitado”, indicó C.K. Shum, profesor en la Universidad de Ohio y parte del equipo. “Con estos nuevos mapas de alta definición, podemos confirmar que hay muy poca agua en la Luna actualmente, incluso en su profundo interior. Y podemos usar esa información para pensar acerca del agua en otros planetas, incluyendo Marte”.



Los científicos mapearon el satélite natural de la Tierra con el satélite SELENE, a través del instrumento a bordo LALT. SELENE, también conocido como Kaguya, es una sonda japonesa de estudio de la Luna. El principal investigador del instrumento, Hiroshi Aracki del Observatorio Nacional de Japón, es el autor líder del estudio.

El mapa es el primero en cubrir la Luna de polo a polo, con detalladas mediciones de la topografía de la superficie, en ambos lados de la Luna. El punto más alto -en el anillo del cráter Dririchlet-Jackson cerca del ecuador- se eleva 11 kilómetros, mientras el punto más bajo, la base del cráter Antoniadi cerca del polo sur, es de 9 kilómetros de profundidad.

En parte, el nuevo mapa servirá como guía para futuros rovers lunares. Pero Araki y sus colegas hicieron algo más con el mapa:midieron la rugosidad de la superficie y usaron esa información para calcular la rigidez de la corteza.

Si el agua fluyó debajo de la superficie, la corteza sería algo flexible, pero no lo es. La superficie es demasiado rígida para permitir el agua líquida, incluso en lo profundo de la Luna.

La superficie de la Tierra es más flexible, en contraste, con la superficie elevándose o descendiendo al fluir el agua debajo o arriba del suelo. Incluso las placas tectónicas de nuestro planeta son debidas a la lubricación líquida de la corteza.

¿Y Marte? En una escala de rigidez de la superficie, cae entre la Tierra y la Luna, lo que indica que pudo haber habido agua líquida, pero la superficie es ahora muy seca.



Hasta aquí, no hay sorpresas. Pero la rigidez de Marte junto con la completa ausencia de placas tectónicas sugiere que si hay agua en el interior del planeta rojo, no está localizada cerca de la superficie, donde podría lubricar la corteza, explicó Shum.

El mapa de LALT es el más detallado que alguna vez se creado de la Luna. Las tres últimas misiones Apolo mapearon parte de la superficie en la década de 1970 y la misión Clementine en 1994 logró una resolución entre 20-60 kilómetros en ciertos lugares, pero no en toda la superficie.

La misión SELENE ofrece una resolución de 15 kilómetros consistentemente en toda la superficie, gracias a un sistema de rastreo satelital.

El mapa reveló también varios cráteres menores en los polos que nunca habían sido vistos. Por ejemplo, un cráter de 15 km de diámetro puede ser visto dentro del cráter mayor Gerlache en el polo sur.

Fuente | Ultimas noticias del cosmos

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Los cosmólogos "ven" el amanecer cósmico

Los científicos han usado una simulación por ordenador para predecir qué aspecto habría tenido el joven universo apenas 500 millones de años tras el Big Bang.

Las imágenes, generadas por científicos del Instituto de Cosmología Computacional de la Universidad de Durham, muestran el "Amanecer Cósmico" – la formación de las primeras grandes galaxias en el universo.






El amanecer cósmico comenzó cuando las galaxias empezaron a formarse a partir de los restos de las estrellas masivas que explotaron poco después del inicio del universo. Los cálculos de Durham predicen dónde aparecen estas galaxias y cómo evolucionaron hasta la actualidad, 13 000 millones de años más tarde.

Los investigadores esperan que sus hallazgos, los cuales destacan las galaxias de formación estelar, mejorarán su comprensión de la materia oscura – una misteriosa sustancia que se cree que forma el 80 por ciento de la masa del universo.

La gravedad producida por la materia oscura es un ingrediente esencial en la formación de galaxias y estudiando sus efectos los científicos finalmente esperan aprender más sobre qué es esta sustancia.

La investigación se publica en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society y está patrocinada por el Consejo de Instalaciones Tecnológicas y Científicas (STFC) y la Comisión Europea.

El trabajo combinado de una simulación masiva muestra cómo las estructuras crecen en materia oscura con un modelo que muestra cómo la materia normal, como el gas, se comporta para predecir cómo crecen las galaxias.

El gas nota el tirón de la gravedad procedente de la materia oscura y se calienta antes de enfriarse liberando radiación y convirtiéndose en estrellas.

Las imágenes de la simulación muestra qué galaxias están formando estrellas más vigorosamente en un momento dado. Aunque las galaxias son mayores en la actualidad, el índice de creación de estrellas ha caído enormemente en comparación con los del joven universo.

Los cálculos del equipo de Durham, apoyados por científicos de la Universidad Católica en Santiago, Chile, pueden contrastarse contra nuevas observaciones que llegan a las etapas iniciales de la historia del universo casi mil millones de años después del Big Bang.

El autor principal, Alvaro Orsi, investigador posgraduado en el Instituto de Cosmología Computacional (ICC) de la Universidad de Durham, comentó: “Efectivamente, estamos mirando atrás en el tiempo y haciéndolo esperamos aprender cosas sobre cómo se formaron galaxias como la nuestra y comprender más sobre la materia oscura.

“La presencia de materia oscura es clave para construir galaxias – sin materia oscura no estaríamos hoy aquí”.
El coautor Dr. Carlton Baugh, Miembro Investigador de la Sociedad Real, en el ICC de la Universidad de Durham, dijo: “Nuestra investigación predice qué galaxias crecen a través de la formación de estrellas en distintos momentos de la historia de nuestro universo y cómo se relacionan con la materia oscura.

“Le damos al ordenador lo que creemos que es la receta para la formación de galaxias y lo que se genera se comprueba contra las observaciones de galaxias reales”.

El Profesor Keith Mason, Director Ejecutivo del Consejo de Instalaciones Científicas y Tecnológicas, dijo: “La cosmología computacional desempeña un papel importante en nuestra comprensión del universo. No sólo estas simulaciones nos permiten observar el tiempo de los inicios del universo sino que complementa el trabajo y observaciones de nuestros astrónomos”.

Fuente | Ciencia kanija

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