Planetas que viven al límite



Algunas estrellas lo pasan mal cuando intentan tener planetas. Una nueva imagen del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA muestra un conjunto de estas desafortunadas estrellas, nacidas en un vecindario peligroso. Las propias estrellas están a salvo, pero el material que las rodea – los trozos de polvo que podrían haber formado futuros planetas – pueden verse flotando por el espacio.



El peligro en este rincón particular del espacio es un grupo de descomunales estrellas. La radiación y el viento de las estrellas masivas están limpiando a las estrellas menores similares al Sol de su material de formación planetaria.


“Estamos viendo los efectos que las estrellas masivas tienen en las estrellas más pequeñas que intentan formar planetas”, dijo Xavier Koenig, autor principal de un artículo sobre el descubrimiento, publicado recientemente en Astrophysical Journal Letters. “Estas estrellas puede que logren, o no, formar planetas interiores similares a la Tierra, pero es probable que los planetas exteriores como Urano y Neptuno nunca lleguen a formarse”.

Muchas estrellas y planetas de hecho se agrupan y sobreviven en entornos hostiles de estrellas masivas. Algunos astrónomos dicen que nuestro Sol, de edad media, aunque ahora está en una zona tranquila del espacio, en un tiempo residió en una nube rugiente nube de formación estelar masiva. Con el tiempo, las estrellas de estas turbulentas regiones se dispersan, pasando sus últimos años en una relativa soledad.

Las nuevas observaciones de Spitzer ilustran cómo de horribles pueden ser estas regiones de formación estelar. Muestra una porción de una nebulosa de formación estelar activa llamada W5, situada a 6500 años luz de distancia en la constelación de Cassiopeia. La radiación y vientos procedentes de un cúmulo de cuatro estrellas, cada una de ellas 20 veces tan masiva como el Sol, están arrancando el materia de formación planetaria de tres jóvenes estrellas similares al Sol a aproximadamente un año luz de distancia.

Las estrellas similares al Sol tienen entre dos y tres millones de años de antigüedad – la edad a la que se cree que las estrellas empiezan a formar planetas a partir de sus discos de gas y polvo que giran a su alrededor. El polvo de estos discos es visible en las imágenes de Spitzer como colas similares a las de cometas apuntando desde las destructivas estrellas masivas.

El Spitzer, un observatorio infrarrojo, puede ver este polvo de los discos debido a que este polvo está caliente y brilla en luz infrarroja. Desde que se lanzó el telescopio hace más de cinco años, ha identificado un puñado de discos que son arrastrados lejos de sus estrellas.

“A escalas de tiempo astronómicas, estos eventos probablemente son de vida bastante corta”, dijo Koenig. “Probablemente necesitan un millón de años para hacer desaparecer por completo los discos”.

Koenig dijo que el polvo que están siendo barrido es de la parte exterior de los discos de formación planetaria – alrededor de donde estarían las órbitas de Urano y Neptuno en el Sistema Solar y más allá. Eso significa que es posible que alguna Tierra bebé que se forme en estos lejanos sistemas crezca segura. Los planetas exteriores, por otra parte, podrían no ser más que polvo en el viento.

Fuente | Ciencia kanija

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